Rutina de belleza: limpieza facial

ESPEJITO, ESPEJITO ¿QUIÉN ES LA MÁS HERMOSA?


Para empezar a rezar hay que saberse el Padre Nuestro. Y cuando de cuidados faciales se habla, lo primero es aprender a tener una rutina de limpieza.

A todas nos encanta maquillarnos, pero esto no es todo para a poder lucir una piel bonita, ya que para poder alcanzar esto es imprescindible llevar unos cuidados diarios tanto al comenzar el día como a la hora de acostarnos. Procura siempre desmaquillarte y no acostarte con una plasta de make-up en cara, pues tu piel no respirará. Así que comienza desmaquillándote con algún producto específico como toallitas de usar y tirar. Y a continuación procede a lavarla.

Los limpiadores faciales los hay de numerosas fórmulas, dependiendo de las necesidades de tu piel, si ésta es seca, mixta o tirando a grasa. Elige aquella que más te convenga y el formato con el que te encuentres más cómoda. Hay limpiadores que no necesitan ser aclarados con agua y se retiran con algodones, y también los hay en forma de jabón (pastilla, gel, espuma...) que requieren la presencia de agua para que los puedas usar.

Con la piel limpia procura secarla a pequeños golpes con pañuelos de papel faciales, es más higiénico que una toalla.

A continuación llega el turno de la tonificación. Con este paso preparas la piel para la hidratante posterior. Además siempre le puedes añadir un extra a tu piel. Por ejemplo si empleas uno de árbol de té, le vendrá muy bien a tu piel, si tienes problemas de acné, ya que éste tiene poderes desinfectantes.

Y por último, la hidratación. Es muy importante que hidrates tu piel, así ésta no perderá elasticidad, ni luminosidad y lucirás más joven.

Puede parecer mucho, pero os aseguro que después no tardarás más de cuatro minutos ¿que son unos pocos de minutos cuando se trata de tener una piel estupenda?

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