Realidad o mito: la pareja abierta

¿ES LA PAREJA ABIERTA UNA LA MEJOR OPCIÓN PARA MANTENER LA VIDA EN PAREJA?

Realidad o mito: la pareja abierta

 

Vivimos en una época en la que estudiar una carrera no te garantiza una vida de éxito ni siquiera que vayas a trabajar en aquello para lo que has estudiado; un momento en el que salimos de España a buscarnos la vida fuera sin que nos preocupe tanto el arraigo a nuestro pueblos-familia; comemos ceviche, ramen y poké con la misma normalidad que comemos lentejas o cocido y sin embargo, seguimos empeñándonos en que la normalidad, lo lógico, “lo que tiene que ser“, es encontrar a alguien para toda la vida con quien compartir nuestro tiempo y aficiones.

A la vez, somos cada vez más volátiles y nos cuesta centrarnos en una sola cosa, por lo que nos forzamos a vivir en un contraste un poco agobiante entre la monogamia y nuestra voluntad de ser felices a toda costa sacándole partido a la vida y a todas las posibilidades que nos plantea, es decir, conociendo a más personas además de nuestra pareja. La línea entre la infidelidad y la búsqueda de esa felicidad que nos es debida por no se sabe exactamente qué norma, se atraviesa bastante a menudo y no es raro que de repente nos enteremos de historias de pareja en las que uno de los miembros resulta estar llevando una doble vida. O que las protagonicemos.

Cierto es que cada pareja funciona de una manera diferente y no se puede entrar en juicios demasiado genéricos, pero cierto es también que esta situación se ve más a menudo entre parejas heterosexuales que entre parejas gays. Sin embargo, la frase “hemos abierto la pareja” te sonará seguro de alguna conversación reciente. Y es que la flexibilidad en la pareja está tendiendo a ser una opción de lo más cotidiana.

Las razones para que la pareja abierta sea posible son diversas y pueden llevar a muchas conclusiones erróneas. Como por ejemplo que el hecho de abrir la pareja signifique que entre ellos no se quieren de verdad, que su idea del amor no es verdadera. ¿Pero no es acaso también erróneo mentir o  a estar con una persona que te miente por el simple hecho de que tienes que estar con alguien? A veces el miedo a la soledad nos lleva a aguantar y/o crear situaciones complicadas que nos desgastan y asfixian nuestras relaciones.

La posibilidad de mantener una pareja abierta sí, puede ser una manera de relajar el interés por la otra persona pero también puede ser una vía de conocimiento muy interesante. ¿Por qué? Porque resta presión a la relación que tienes. Porque despeja el aire entre vosotros. Porque te lleva a conocer cosas de ti y de las personas que con tu pareja no podrías hacer y que a la vez puede servir para que conozcas a tu pareja de otra manera, intercambiando experiencias, visiones, etc.

Cuando tu relación con tu pareja se vuelve así de sincera es cierto que a lo mejor te cuesta gestionarlo un poco (porque nuestra tendencia es la posesión) pero también te sorprendes conociendo a la persona de siempre de otra manera, es decir, enriquecéis vuestra manera de relacionaros. Porque la falta de sorpresas en una pareja es precisamente uno de los motivos que fuerzan los “cuernos”. Tal vez la idea de la pareja abierta funciona tan bien en el mundo gay por su tendencia a ser más prácticos, más naturales y relajados en cuanto a la “posesión”. Aunque las cosas hayan cambiado mucho y afortunadamente la tendencia es que este cambio no se detenga, una persona homosexual ha tenido que atravesar situaciones incómodas, en ocasiones hasta violentas; desde la infancia ha tenido que defenderse de comentarios y ataques de otras personas intolerantes, es decir, han tenido que defenderse, justificarse y dar muchas explicaciones hasta que se han definido como lo que son y llegan a un momento en el que se vuelven más prácticos. “¿Por qué voy a forzar lo que tiene que ser cuando puedo fluir con la vida y lo que me ofrezca?”.

Partiendo de esta referencia hay cada vez más parejas dentro de la asumida normatividad o heteronormatividad que funcionan a la perfección teniendo otras relaciones anexas a la que comparten con su pareja “oficial” sin que el motivo sea la moda o sea la tendencia dominante. Se dice que generalmente es el hombre el que propone la pareja abierta pero no es exclusivo del género masculino. Es sobre todo el miedo a la rutina y las ganas de seguir descubriendo y apasionándose lo que empuja y convence a una pareja a abrir sus fronteras, por así decirlo. Y lo fundamental para que la fórmula de la pareja abierta tenga éxito es que la comunicación y la confianza entre los dos miembros sea sólida y el deseo de experimentar e intercambiar experiencias sea el mismo.

No es que queramos hacer apología de nada, por supuesto que todo el mundo es libre de hacer lo que quiera pero si estás buscando alcanzar un paso más allá en materia de conocimiento de la persona con la que compartes tu vida; relajar tensiones entre vosotros, conoceros mejor y de otra manera y naturalizar vuestros instintos sin crear nuevas fuentes de agobio y frustración, a lo mejor una pareja abierta es la realidad que andáis buscando.

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