Los mejores discursos de famosas

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Los mejores discursos de famosas

Los mejores discursos de famosas 

Las mujeres no suelen tener el micrófono ni el timón de la geopolítica, de ahí que cuando busquemos los mejores discursos de la historia encontremos siempre palabras pronunciadas por hombres. Tenemos que escarbar mucho en la historia para encontrar los mejores discursos de famosas pero más o menos lo hemos conseguido. La idea del feminismo es que las mujeres consigan ser más libres que nunca y puedan dirigir países, incluso ser alcaldesas de su pueblo. Así, la siguiente generación no tendrá los mismos problemas que nosotras a la hora de documentarnos acerca de cuales son los mejores discursos de famosas

La activista por los derechos de las mujeres Susan B. Anthony pronunció este recordado discurso que forma parte de los mejores discursos de famosas también para la prestigiosa revista Time ante el tribunal de Nueva York allá por 1873. En el siglo XIX, las mujeres sufragistas eran las "feminazis" de hoy en día: todo el mundo las insultaba y tachaba sus ideas de feminismo radical. Finalmente, consiguieron su cometido y consiguieron no sólo que la mujer pudiera votar sino que el voto femenino tuviera la misma validez que el del hombre. Su discurso se titulaba "El derecho de la mujer a votar" y en aquella época causó profunda conmoción. 

“Si su señoría, tengo muchas cosas que decir: … Privada de los privilegios fundamentales de la ciudadanía, se me ha degradado del status de ciudadana a súbdito…Su negación de mis derechos de ciudadana para votar constituye la negación de mi derecho de consentimiento, en calidad de uno de los gobernados; la negación de mi derecho a ser representada, en calidad de alguien que paga impuestos; la negación de mi derecho a un juicio mediante un jurado formado por mis semejantes, como una ofensora de la ley; por consiguiente en la negación de mi sagrado derecho a la vida, la libertad, la propiedad, y…
[El juez interrumpió y ordenó a la acusada que se sentara, pero Anthony simplemente continuó hablando] […]

Es una aborrecible aristocracia: una odiosa oligarquía de sexo; la más aborrecible aristocracia alguna vez establecida en la faz de la tierra; una oligarquía de riqueza, en donde los ricos gobiernan a los pobres. Una oligarquía de conocimientos, en donde los educados gobiernan a los ignorantes, o, incluso, una oligarquía de raza, en donde los Sajones gobiernan a los Africanos, podría durar. Pero esta oligarquía basada en el sexo, la cual convierte a los padres, a los hermanos, a los maridos, a los hijos varones en oligarcas sobre las madres, las hermanas, las esposas y las hijas en cada uno de los hogares -que establece que todos los hombres son soberanos y todas las mujeres súbditos- acarrea disensión, discordia y rebeldía en cada uno de los hogares de la nación.

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Webster, Worcester y Bouvier, todos definen al ciudadano como una persona que en los Estados Unidos tiene derecho a votar y a ocupar un cargo público.
La única pregunta que queda ahora por formular es:¿son personas las mujeres? Y yo no puedo creer que algunos de nuestros oponentes tenga la audacia de decir que no.
Siendo personas, entonces, las mujeres son ciudadanas; y ningún estado tiene el derecho de hacer una ley o imponer alguna antigua regulación que recorte estos privilegios o inmunidades. Por lo tanto, cualquier discriminación contra las mujeres en las constituciones y leyes de los estados es hoy en día nula y carece de validez, del mismo modo que lo es aquélla en contra de los Negros.
[…] De todos mis acusadores, desde el político y dueño de la tienda de la esquina que interpuso la querella, pasando por el alguacil de Estados Unidos, el comisionado, el fiscal de distrito, el juez de distrito, hasta su señoría que esta sentado allí enfrente, ninguno de ustedes es mi semejante, pero todos y cada uno son mis soberanos políticos…Bajo tales circunstancias, un plebeyo de Inglaterra juzgado ante un tribunal de lores hubiese tenido menos motivos de quejas de las que tengo yo, una mujer, al ser juzgada por un tribunal de hombres…”.

 

Eva Perón pronunció un celebrado discurso, y si lo pudo pronunciar fue porque era esposa de alguien. Las grandes mujeres de la historia siempre han sido la sombra de un hombre poderoso pero los tiempos están cambiando y ya las mujeres empiezan a ser cada vez más poderosas por méritos propios, sin necesidad de practicar sexo (anal). La idea es que desde la vaginocracia salgan los mejores discursos aunque ningún discurso sea capaz de superar el sexo oral. Son pocos los hombres que sepan hacerlo bien, por cierto, pero ese es otro artículo. Eva Perón y sus palabras forman parte de los mejores discursos de famosas

Mis descamisados: yo quisiera decirles muchas cosas, pero los médicos me han prohibido hablar. Yo les dejo mi corazón y les digo que estoy segura, como es mi deseo, que pronto estaré en la lucha, con más fuerza y con más amor, para luchar por este pueblo, al que tanto amo, como lo amo a Perón.

Y les pido una sola cosa: estoy segura que pronto estaré con ustedes, pero si no llegara a estar por mi salud, cuiden al general, sigan fieles a Perón como hasta ahora, porque eso es estar con la Patria y con ustedes mismos. Y a todos los descamisados del interior, yo los estrecho muy, pero muy cerca de mi corazón y deseo que se den cuenta de cuánto los amo.

MARÍA EVA DUARTE DE PERÓN.

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