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La insoportable blancura de los equipos de peluquería y maquillaje de Hollywood

La insoportable blancura de los equipos de peluquería y maquillaje de Hollywood

De 2007 a 2011, fui editora de belleza en Glamour, y a menudo me invitaban a eventos de prensa en salones de belleza donde se ofrecían sesiones de peluquería de cortesía. Pero normalmente rechazaba el servicio: Sabía muy bien que era poco probable que hubiera un estilista disponible con las habilidades para trabajar con mi pelo -tengo una textura muy enrollada y era natural, pero en ese momento lo llevaba liso-. De vez en cuando, preguntaba a un publicista por adelantado si el salón podía adaptarse a mi textura, y la respuesta era siempre "¡por supuesto!" Entonces llegaba a la cita. Siempre me daba cuenta por la sonrisa nerviosa de la estilista asignada cuando se dirigía hacia mí... rara vez tenían una clienta negra en su silla.

Durante esas sesiones, el estilista hac√≠a todo lo posible por proyectar una confianza total (que yo pod√≠a ver a trav√©s de ella). Yo me las arreglaba manteniendo una conversaci√≥n cort√©s para ocultar mi profunda incomodidad. Era estresante sentarse en esa silla, esperando lo mejor, pero esperando tranquilamente lo peor. Pensaba para mis adentros, ¬Ņpor qu√© me apunt√© a esto? Supongo que quer√≠a creer que tal vez, s√≥lo por esta vez, podr√≠a ir a una peluquer√≠a de lujo gratis y que las cosas saldr√≠an bien.

En cambio, esos momentos eran incómodos, lo contrario de mimos y, desde luego, nada relajantes. Tenía que instruir suavemente al profesional que estaba detrás de mí sin ofenderlo y luego fingir que me gustaba el resultado. Nunca pedí un estilo o un corte complicado, sólo quería un alisado. Pero alisar el pelo natural es todo un arte y, por desgracia, en más de una ocasión salí del salón con un peinado vergonzoso y abultado, cuando el objetivo no era ese.

Yo también opté con frecuencia por las ofertas de aplicación gratuita de maquillaje. A menudo eran más o menos como los reventones. En este caso, salía con un maquillaje poco favorecedor porque el maquillador no tenía los tonos adecuados para mi tono de piel moreno o no sabía qué colores de sombra de ojos o de pintalabios quedaban mejor.

No es ning√ļn secreto que las editoras de belleza de nivel medio no cobran sueldos enormes, pero estos servicios complementarios son uno de los beneficios que lo compensan. Me molestaba que, aunque me dejara la piel, me perdiera las ventajas de las que disfrutaban mis colegas de piel m√°s clara y pelo m√°s grueso. Pero al menos no ten√≠a que preocuparme de que me fotografiaran o filmaran. Simplemente me limpiaba el maquillaje cuando llegaba a casa o me volv√≠a a peinar al d√≠a siguiente. Cuando estaba en Glamour, Instagram a√ļn no hab√≠a explotado. Sin embargo, si siguiera en ese trabajo hoy en d√≠a, mis quejas se ver√≠an exacerbadas por el hecho de que existe la expectativa de publicar selfies despu√©s de todos estos eventos.

Mirando hacia atrás, me entristece haber aceptado esto como el statu quo. Ojalá hubiera sido más directa con los publicistas cuando rechazaba las invitaciones y les decía exactamente el motivo. No estoy convencida de que el hecho de llamarles la atención hubiera cambiado nada, pero me habría parecido mejor que reprimir mi resentimiento y permitir que todo el mundo ignorara al elefante en la habitación.

Estoy segura de que no soy la √ļnica mujer negra que puede identificarse con las actrices que han hablado de la necesidad de inclusi√≥n detr√°s de la silla, que han sentido la rabia y la frustraci√≥n que supone tener tu cara y tu pelo en manos de alguien que no sabe muy bien qu√© hacer con ellos. Pero, evidentemente, lo que est√° en juego es mucho m√°s importante para quienes luego se pondr√°n de pie y caminar√°n frente a una c√°mara, cuyas im√°genes ser√°n captadas y eventualmente transmitidas en alta definici√≥n a todo el mundo.

Sin embargo, poco ha cambiado desde que #ActingWhileBlack fue tendencia en 2019, ya que una serie de historias antes ocultas salieron a la luz, como cuando Halle Berry admitió que optó por su famoso corte pixie como resultado de las experiencias que tuvo con los estilistas de la industria, no simplemente porque era chic. Y las mujeres con talento siguen presionando por el cambio. El verano pasado, Aisha Dee, una de las protagonistas de The Bold Type, escribió en Instagram que "tardaron tres temporadas en conseguir a alguien en el departamento de peluquería que supiera trabajar con el pelo texturizado."

En un comunicado, The Bold Type, junto con Freeform y Universal, dijo: "Aplaudimos a Aisha por haber levantado la mano y haber iniciado conversaciones sobre estos importantes temas. Esperamos continuar ese di√°logo y promulgar un cambio positivo".

Entonces, ¬Ņcu√°ndo se producir√° por fin un cambio integral y duradero?

"Espero y rezo para que las cosas mejoren a medida que volvemos a trabajar [después de COVID]", dice la maquilladora Denise Tunnell, supervisora de fondo del maquillaje en Genius: Aretha, la serie de televisión de National Geographic protagonizada por Cynthia Erivo.

Tunnell, que reside en Atlanta (conocida como "el Hollywood del Sur"), lleva 22 a√Īos en el negocio de la televisi√≥n y el cine: "He escuchado estas historias a lo largo de mi carrera. Las actrices me contaban que ten√≠an que volver a sus tr√°ileres y cambiar su maquillaje o hacer algo un poco diferente en su pelo", dice. "He o√≠do hablar de una actriz muy popular que, cuando vino a Atlanta a rodar una serie, un jefe de departamento blanco, la envi√≥ a [un mostrador de maquillaje en] el centro comercial para que le igualaran el tono de piel".

Incidentes como los descritos por Tunnell seguir√°n ocurriendo hasta que los equipos de peluquer√≠a y maquillaje de los plat√≥s sean tan diversos como los repartos con los que trabajan. "Ahora que el clima ha cambiado y hay m√°s afroamericanos en las series, hay m√°s gente de color para hacer lo que se necesita en los equipos", dice la peluquera de Los √Āngeles nominada al Emmy Rhonda O'Neal. "No digo que todos los negros deban peinar a todos los negros, pero [los actores] quieren m√°s representaci√≥n, y no la hay todo el tiempo".

Sin embargo, crear un panorama m√°s inclusivo es m√°s f√°cil de decir que de hacer, en parte porque la reserva de talento que se utiliza para las pel√≠culas y programas de televisi√≥n procede principalmente de los sindicatos: las producciones de televisi√≥n y cine deben recurrir a ellos para mantenerse en l√≠nea con las normas de empleo que est√°n legalmente obligadas a seguir. "Los productores contratan, pero tienen las manos atadas. Si contratan a alguien que no est√° en el sindicato, eso es una se√Īal de alarma y puede suponer una multa", dice O'Neal.

Los actores pueden solicitar tener su propio maquillador o peluquero, pero Tunell dice que "no todos tienen ese privilegio y no todos lo piden. Los productores no siempre quieren gastar dinero extra".

O'Neal es el presidente del gremio de maquilladores y peluqueros (IATSE Local 706) de la Costa Oeste y forma parte de su consejo de administración, y Tunnell, con sede en Atlanta, es miembro del IATSE Local 798, un sindicato de maquilladores y peluqueros de la Costa Este. (IATSE son las siglas de International Alliance of Theatrical Stage Employees (Alianza Internacional de Empleados de Escenarios Teatrales) y representa a muchos de los trabajadores que trabajan entre bastidores en la industria del entretenimiento; el grupo incluye más de 375 sindicatos locales).

Estos dos poderosos sindicatos centrados en la belleza exigen a los artistas que completen un determinado n√ļmero de d√≠as de trabajo remunerados en un plat√≥ de cine, televisi√≥n o anuncio publicitario y que aporten documentaci√≥n para poder solicitar la afiliaci√≥n. Acumular el n√ļmero de horas necesario puede ser dif√≠cil sin los contactos adecuados. En algunos casos, la experiencia en trabajos editoriales y de alfombra roja cuenta para esas horas; en muchos casos, no.

La peluquera Lacy Redway, que trabaja con nombres de Hollywood como Tessa Thompson, Lucy Boynton y Laura Harrier, desearía que hubiera más flexibilidad en las horas que hay que registrar para ganarse la afiliación al sindicato: "Hay otras formas de saber si alguien está cualificado para trabajar en un plató de cine", dice. O'Neal afirma que la falta de concienciación sobre el sindicato y sobre cómo afiliarse también puede ser un obstáculo: "Cuando hay más personas caucásicas en el sindicato, esos amigos se lo van a contar a sus amigos. Cuando tienes, digamos, un 10 por ciento de miembros afroamericanos, sólo ese 10 por ciento puede ir a contárselo a sus amigos", dice.

En medio de la reflexi√≥n del verano pasado sobre la raza en Estados Unidos, docenas de poderosas fuerzas de la industria de la belleza (desde Ulta Beauty hasta Glossier y Allure) hicieron p√ļblicas sus cifras de diversidad. Los dos sindicatos IATSE no lo hicieron, pero s√≠ emitieron una declaraci√≥n conjunta: "Durante demasiado tiempo, hemos hecho la vista gorda ante la necesidad de que nuestros espacios de trabajo representen a todos los miembros de nuestra sociedad y de que todos los trabajadores tengan las mismas oportunidades de entrar en la industria del entretenimiento", dijeron. "Podemos hacerlo mejor. Debemos hacerlo mejor. Lo haremos mejor... Con este fin, pedimos un debate inmediato en toda la industria para empezar a abordar estas cuestiones y cambiar la cultura de la comunidad art√≠stica."

Cuando me puse en contacto con el sindicato IATSE Local 706 para obtener m√°s informaci√≥n, su representante Randy Sayer dijo que, en t√©rminos de cifras de afiliaci√≥n, le hab√≠an dicho que aproximadamente entre el 11 y el 14 por ciento de los miembros de la lista del sindicato son negros, pero se√Īal√≥ que el sindicato no mantiene registros sobre la composici√≥n racial de sus miembros, por lo que esas cifras pueden no ser exactas. El Local 706 no pudo compartir un plan de acci√≥n que haya puesto en marcha para fomentar la afiliaci√≥n de negros. Me puse en contacto con IATSE Local 798 para este art√≠culo varias veces, por tel√©fono y correo electr√≥nico, y no recib√≠ respuesta.

Algunos profesionales de la belleza están elaborando sus propios planes de acción. O'Neal, por ejemplo, ha abierto recientemente la Academia Beyond the Combs. La escuela ofrece oportunidades de establecer relaciones para los aspirantes a talentos, así como formación para los peluqueros que quieran aprender a trabajar con todo tipo de cabellos, especialmente con los de textura. "Siendo la presidenta del gremio de peluqueros de mi sindicato, me preguntaba qué podía hacer para atraer a más personas negras. Para mi primera jornada de puertas abiertas, traje al representante comercial del sindicato para que explicara a mis estudiantes lo que se necesita para entrar. Ahora saben cómo ir a buscar esas horas".

Pero entrar en el sindicato no garantiza necesariamente un empleo estable. Las decisiones de contrataci√≥n suelen ser tomadas por los productores, que a menudo contratan a personas con las que han trabajado durante a√Īos. O'Neal dice que mantener fuertes conexiones con otros artistas del sindicato es un buen punto de partida: pueden ser muy √ļtiles para incorporarte a nuevos proyectos en los que puedes conectar directamente con los productores. Se est√°n haciendo algunos progresos, pero est√° claro que el sistema general de la industria del entretenimiento necesita una sacudida.

"Todos tenemos que trabajar juntos para ver que la diversidad y la inclusión se extienden a los guionistas, showrunners, directores, productores y a los talentos por encima de la línea que toman estas decisiones de 'contratación'", dice Sayer, quien también subrayó que el sindicato no es el empleador. "Las historias diversas conducen a producciones diversas, conducen a equipos diversos". Sayer no dio detalles sobre cómo podría ser esa colaboración o qué programas podrían salir de ella.

Y aunque es importante fomentar una mayor diversidad en los platós, es de esperar que nos dirijamos a un mundo en el que cualquier peluquero o maquillador pueda trabajar con cualquier miembro del reparto. Para que eso ocurra, los profesionales que carecen de los conocimientos necesarios deben hacerse cargo de su propia formación. Al informar sobre esta historia, un peluquero recordó que el libro de texto estándar utilizado en las escuelas de belleza estadounidenses, Milady, sólo incluye un capítulo dedicado exclusivamente al cabello negro.

Sin embargo, Emily Featherston, directora de comunicaciones corporativas de la empresa matriz de Milady, dijo que la informaci√≥n sobre el cabello natural y con textura se incluye a lo largo de nueve cap√≠tulos del libro, y se√Īal√≥ su lanzamiento en 2013 de un plan de estudios independiente dedicado al cuidado del cabello natural y a las trenzas. "Creemos que los estilistas deben estar preparados para trabajar con todas las texturas de cabello. Por ello, el contenido sobre los diferentes tipos de cabello est√° integrado a lo largo de todo el libro en lugar de tener secciones o cap√≠tulos definidos para determinados tipos de cabello."

Sin embargo, Featherston reconoce que Milady todav√≠a necesita mejorar su formaci√≥n sobre el cabello negro: "Sabemos que podemos hacerlo mejor, y lo haremos. Despu√©s de recopilar los comentarios de los clientes y de celebrar paneles de discusi√≥n sobre diversidad e inclusi√≥n con las partes interesadas de toda la industria de la belleza, estamos integrando m√°s contenido sobre el cabello texturizado en todos nuestros recursos impresos y digitales", dice. "Nuestra 14¬™ edici√≥n revisada de Cosmetolog√≠a Est√°ndar saldr√° a finales de este a√Īo".

Redway considera que la formaci√≥n es un proceso constante y permanente: "La edad de los equipos puede variar, pero los artistas que trabajan en grandes pel√≠culas suelen llevar alg√ļn tiempo en el gremio; es m√°s f√°cil entrar en el espacio editorial [que] en la industria cinematogr√°fica. Cada vez es m√°s f√°cil acceder con la necesidad de m√°s artistas especializados en el cabello texturizado", dice, "lo que no quiere decir que [los equipos de las grandes pel√≠culas] no entiendan lo que est√° de moda, pero debemos aprender continuamente. Hay que actualizar las habilidades para reflejar la forma en que culturalmente vemos el pelo ahora mismo. Y si no puedes hacer todas las texturas, siempre debes estar dispuesto a crecer".

Tunnell ha visto a menudo que los jefes de departamento de maquillaje blancos compran montones de maquillaje para pieles negras cuando hacen un pedido para un espect√°culo con miembros negros del reparto, "porque realmente no saben [lo que necesitan]", explica, "y lo triste es que ni siquiera lo tienen en sus kits. S√© que todos no lo sabemos todo, pero para la gente que lleva 15 o 20 a√Īos en este juego, no hay excusas. Negros o blancos, todos tenemos que ser educados".

Redway cree que hay artistas que buscan m√°s conocimientos, "pero algunos tienen miedo. Tenemos esta cultura en la que un peque√Īo percance te penaliza ante tus compa√Īeros. A veces la gente tiene miedo de pedir ayuda porque no quiere ser avergonzada por no saber algo".

Una peluquera y maquilladora blanca que ha tomado la iniciativa de formarse es Bethany Swan, residente en Londres, que dise√Ī√≥ los looks de peluquer√≠a y maquillaje de la serie I May Destroy You, de Michaela Coel. Su formaci√≥n formal no inclu√≠a el cabello negro, tan t√≠pico en el Reino Unido como en Estados Unidos, as√≠ que se esforz√≥ por aprender en el trabajo y tomando clases: "Tambi√©n practiqu√©, practiqu√© y practiqu√© un poco m√°s. Siempre he sentido que es mi responsabilidad aprender sobre todos los tipos de cabello y tonos de piel", dice Swan. La informaci√≥n y las oportunidades de formaci√≥n siempre han estado ah√≠, pero por fin ha llegado el tan esperado cambio de representaci√≥n en la pantalla para muchas etnias infrarrepresentadas. Los peluqueros y maquilladores tienen que ser diligentes para garantizar que sus habilidades incluyan todas las texturas de cabello y tonos de piel".

Despu√©s de d√©cadas en el negocio, la peluquera Tina Outen, que es blanca, tambi√©n est√° trabajando para reforzar su experiencia con el cabello negro: "La pandemia me dio mucho tiempo para concentrarme en perfeccionar todas las t√©cnicas que veo que mi equipo de especialistas realiza con facilidad", dice Outen, "ped√≠ seis cabezas de mu√Īecas afro en varias texturas. Me avergonz√≥ darme cuenta de que eran mis primeras cabezas de mu√Īeco de color en 30 a√Īos. Deber√≠a haber formado parte de mi formaci√≥n b√°sica desde el principio".

La entrenadora de Outen es Aliyah Shields, una joven peluquera negra que ayuda a Outen entre bastidores en la Semana de la Moda. Shields ha ayudado a Outen a aprender cosas como el trenzado, el seccionado y c√≥mo hacer giros. Outen espera pasar pronto de practicar con cabezas de mu√Īecas a hacerlo con cabezas de mujeres reales, y ella y Shields planean mostrar las habilidades de Outen en Instagram cuando tenga m√°s pr√°ctica.

Tal vez el af√°n de Outen por aprender a estas alturas de su carrera sea una se√Īal de que m√°s veteranos de la industria empezar√°n a ir m√°s all√° de escuchar las historias de mujeres negras sobre experiencias dolorosas en el plat√≥. Tal vez tambi√©n se miren en el espejo. Y luego pasen a la acci√≥n. "El cambio no es c√≥modo", dice Tunnell. "Pero tenemos que llegar a ese punto en el que estemos dispuestos a sentirnos inc√≥modos hasta que lo hagamos bien".

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