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Hay un grupo de cenas que anima a la gente a hablar de su dolor

Hay un grupo de cenas que anima a la gente a hablar de su dolor

Un lunes por la noche en septiembre, cuando el aire a√ļn era espeso por el verano, me un√≠ a otras ocho mujeres a trav√©s de un videochat de Zoom para hablar de un hecho desafortunado que ten√≠amos en com√ļn: √©ramos hu√©rfanas, ya que hab√≠amos perdido a nuestros padres. La muerte de mi madre en julio de 2019 hab√≠a sido esperada; ten√≠a la enfermedad de Alzheimer y un mont√≥n de otras enfermedades en curso. La muerte de mi padre fue diferente. Se cay√≥ y se rompi√≥ la cadera justo cuando la pandemia empezaba a afectar a la ciudad de Nueva York, donde viv√≠a. Contrajo el COVID-19 en el centro de rehabilitaci√≥n donde estaba convaleciente y muri√≥ 12 d√≠as despu√©s de su accidente.

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La √ļltima vez que estas mujeres se reunieron, antes de que yo me sentara, trajeron fotos: de los padres el d√≠a de su boda, de un padre asando en su barbacoa, de una madre y una hija abraz√°ndose. Esta vez, la conversaci√≥n se centr√≥ en el significado de la ausencia de nuestros padres, en c√≥mo era la vida sin ellos y en la experiencia de ver c√≥mo el dolor de los miembros de la familia ampliada se desvanec√≠a lenta y dolorosamente mientras el nuestro permanec√≠a constante. Est√°bamos aqu√≠, hablando de nuestra tristeza de un modo que rara vez ten√≠amos la oportunidad de hacer de otro modo, gracias a una organizaci√≥n sin √°nimo de lucro llamada The Dinner Party.

El grupo fue fundado hace seis a√Īos por Lennon Flowers y Carla Fern√°ndez, que entonces ten√≠an 20 a√Īos y luchaban contra el dolor de la p√©rdida de un padre. Lennon so√Īaba con dedicarse al teatro cuando, justo al entrar en la universidad, a su madre le diagnosticaron un c√°ncer. En lugar de trasladarse a una ciudad m√°s grande para avanzar en su carrera, Lennon se qued√≥ en Carolina del Norte para ayudar a cuidar a su madre. Tres a√Īos despu√©s de la muerte de su madre, en 2010, se traslad√≥ a Los √Āngeles y conect√≥ con Carla, cuyo padre hab√≠a fallecido.

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Con el tiempo, los dos amigos conocieron a otros veintea√Īeros y treinta√Īeros que hab√≠an perdido a sus seres queridos a una edad temprana, y una noche se reunieron para cenar y compartir sus historias. "Todos √©ramos los primeros en nuestras comunidades en experimentar la p√©rdida", dice Lennon. "La conexi√≥n fue poderosa". El grupo creci√≥ y se multiplic√≥, generando grupos especializados para personas que hab√≠an perdido amigos, hermanos o parejas o que hab√≠an sufrido la p√©rdida por suicidio. Recientemente, en asociaci√≥n con OptionB.Org de Sheryl Sandberg, The Dinner Party ampli√≥ su alcance a m√°s edades y tipos de p√©rdida.

Seg√ļn el censo de Estados Unidos, alrededor del 10% de los adultos menores de 40 a√Īos han perdido a ambos padres. Aunque las personas de la generaci√≥n del milenio y de la primera generaci√≥n Z a las que The Dinner Party sirve principalmente son independientes o est√°n en camino de serlo, no tienen muchas salidas para su dolor: "Hay campamentos de verano para ni√Īos en duelo, y grupos de duelo", dice Lennon, que ahora tiene 35 a√Īos. "Pero lo m√°s probable es que alguien de nuestra edad sea el m√°s joven del grupo". Y el dolor puede golpearles en momentos inesperados de formas que sus compa√Īeros no siempre pueden entender. Como la primera vez que nadie les recoge en el aeropuerto tras un largo viaje, o cuando muere una mascota de la infancia. Las cenas dan a los afligidos tiempo y espacio para hablar espec√≠ficamente de su dolor con otras personas que pueden relacionarse. "La magia de estas cenas es que, si empiezo a llorar, no me ponen esos ojos de compasi√≥n", dice Kristina Hayes, de 35 a√Īos, una productora de televisi√≥n en Atlanta cuya madre muri√≥ en 2016 y que forma parte de dos mesas para personas de color. "La gente dice: 'Lo entiendo'".

Desde 2014, The Dinner Party ha acogido a 10.000 participantes, y ahora hay 4.000 "fiesteros" habituales en más de 100 ciudades y en países tan distantes como Israel y Australia. En las cenas presenciales, todo el mundo colabora, desde traer una guarnición hasta servir el vino. "Las mesas para cenar son familiares para todo el mundo", dice Lennon. "Cuando no sabes qué decir, coges un vaso o un tenedor".

Mandy Owen, de 38 a√Īos, perdi√≥ a su padrastro de c√°ncer cuando estaba en el instituto. Unos a√Īos despu√©s, su madre se suicid√≥. Mandy desconfiaba tanto del estigma que rodea al suicidio que nunca hablaba p√ļblicamente de √©l. Entonces acudi√≥ a una Dinner Party para un proyecto de trabajo -su empresa colaboraba con la organizaci√≥n-: "Llevaba 11 a√Īos cont√°ndole a la gente que mi madre hab√≠a fallecido", dice Mandy, que ahora trabaja en The Dinner Party, "pero aqu√≠ estaba, frente a este grupo de desconocidos, y por primera vez no sent√≠ verg√ľenza al compartir el hecho de que mi madre se hab√≠a suicidado. Me sent√≠ vulnerable y muy asustada. Pero al mismo tiempo, me sent√≠ segura".

Cuando la pandemia lleg√≥ en marzo y qued√≥ claro que las cenas en persona ya no eran una opci√≥n, la organizaci√≥n cambi√≥ a las videollamadas. Lennon se mostraba esc√©ptica ante la posibilidad de que la gente pudiera mantener conversaciones aut√©nticas en un espacio virtual y dudaba de que la calidez de sentarse entre otros y "partir el pan" pudiera reproducirse en una pantalla. Nunca esper√≥ que el n√ļmero de grupos creciera y, sin embargo, The Dinner Party ha a√Īadido 60 nuevas mesas desde marzo, as√≠ como muchos grupos nuevos, incluidos los de personas que han perdido a sus seres queridos por homicidio o adicci√≥n. Una de las razones de la explosi√≥n de participaci√≥n es que la geograf√≠a ya no es un problema, ya que los invitados de costa a costa pueden unirse a la misma convocatoria. Otra raz√≥n es la necesidad. M√°s all√° del hecho de las casi 200.000 muertes relacionadas con el COVID-19 en Estados Unidos, "algo de estar atrapado en casa acent√ļa el dolor", dice Lennon. El Dinner Party, incluso sin una comida en persona, ofrece un apoyo √ļnico.

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"Somos un grupo que est√° dispuesto a presentarse pase lo que pase", dice Jennifer Azlant, de 37 a√Īos, de Venice (California). Al igual que las familias encontraron una forma de conectarse durante la pandemia, tambi√©n lo hicieron las personas que hab√≠an perdido a sus familiares. Para Kristina, las mesas online han sido incluso m√°s satisfactorias que las presenciales. Le encantaba reunirse en la vida real, pero a veces las cenas no se produc√≠an con regularidad. Ahora las mesas virtuales se ofrecen hasta una vez a la semana: "Es como pasar el rato con personas que nunca has conocido y que se sienten como amigos", dice.

En el grupo de hu√©rfanos al que me un√≠ en septiembre, Jennifer, que perdi√≥ a su padre por un c√°ncer de pulm√≥n a los 20 a√Īos y a su madre por complicaciones de salud mental hace dos a√Īos, comparti√≥ lo diferentes que eran sus nociones de hogar y familia de las de sus compa√Īeros. El a√Īo pasado sobrevivi√≥ a otro trauma en su familia, que la oblig√≥ a buscar nuevos niveles de independencia, resistencia y apoyo. Sin padres, abuelos, primos, t√≠os o t√≠as, explica, ha desarrollado estrechos v√≠nculos con su familia de la Cena. "S√© que todo el mundo se enfrenta a la p√©rdida", dice. "Pero yo empec√© pronto".

Cuando otro miembro del grupo, Kate Daniels, dise√Īadora de interiores de 31 a√Īos, perdi√≥ a su madre el a√Īo pasado, se traslad√≥ del norte de Virginia a San Diego. Ahora est√° volviendo a mudarse, con la esperanza de que estar cerca de sus hermanos "me haga sentir menos sola en el mundo". Estar en San Diego "no me parece bien", dice. "Pero tambi√©n me preocupa que ning√ļn lugar me parezca bien".

Como madre de mediana edad de un preadolescente, mi experiencia de duelo difiere en algunos aspectos de la de los dem√°s miembros de la Cena de los Hu√©rfanos. Por un lado, soy un poco mayor, pero me duele igual la p√©rdida de mis dos padres. No se me permiti√≥ estar con mi padre antes de que muriera. Estaba solo, y la √ļltima imagen mental que tengo de √©l es su cara llorando en la pantalla de mi tel√©fono una hora antes de que su coraz√≥n se detuviera.

Adem√°s, las mujeres del grupo a veces se preocupan por c√≥mo decirle a la gente con la que acaban de empezar a salir que sus padres han muerto, porque no quieren parecer necesitadas o perjudicadas. (Una mujer de mi videochat, Hayley Rein, de 23 a√Īos, dijo al grupo: "A veces s√≥lo digo que mis padres est√°n en Long Island", refiri√©ndose al lugar donde est√°n enterrados sus padres). Pero lo que todos tenemos en com√ļn es que a menudo nos sentimos olvidados por amigos y familiares que no han tenido que lidiar con ese dolor.

Algunas personas que estuvieron muy presentes para la madre de Kate Daniels cuando estaba enferma y moribunda ahora rara vez llaman a Kate o a sus hermanos para saber c√≥mo est√°n. Para Lise Smith (su nombre ha sido cambiado por razones de privacidad), una abogada de Toronto cuyos padres hab√≠an muerto cuando ella ten√≠a 27 a√Īos, el dolor aparece en momentos inesperados: "Una de mis amigas se toma muy en serio lo de llevar una m√°scara, cosa que yo tambi√©n hago", dice, "pero para ella es porque est√° preocupada por sus padres, y cada vez que saca el tema, me siento un poco triste. Ojal√° pudiera estar preocupada por los m√≠os".

En cuanto a m√≠, me encanta que mis amigos me digan lo estupendos que eran mis padres: a los 95 a√Īos, mi padre segu√≠a ejerciendo la medicina y acudiendo a todas las obras de teatro nuevas de la ciudad, y ten√≠a una novia casi 25 a√Īos menor que √©l. Pero luego mis amigos cambian de tema. Ya han tenido suficiente antes de que yo haya tenido la oportunidad de decir algo sobre lo que siento.

Como mis p√©rdidas son bastante recientes, todav√≠a no he procesado todo su impacto. Pero cuando Hayley, que perdi√≥ a su madre y a su padre a los 19 a√Īos, mencion√≥ en Zoom que no ten√≠a padres a los que consultar sobre d√≥nde estudiar derecho, me di cuenta de que yo tambi√©n ten√≠a problemas para tomar algunas decisiones en la vida. Incluso como esposa y madre, segu√≠a pensando que la opini√≥n de mis padres era la √ļltima palabra en cualquier decisi√≥n importante de la vida; no siempre los hab√≠a consultado, pero tenerlos all√≠ hab√≠a marcado la diferencia. Ahora me sent√≠a paralizada, algo que no hab√≠a entendido del todo hasta esta discusi√≥n.

A pesar de que estas conversaciones pueden sonar devastadoras para alguien que no ha experimentado la pérdida, no está (todavía) afectado por ella o no está preparado para afrontarla en su totalidad, son un bálsamo para las personas que participan en ellas. "Mucha gente me atribuye ser fuerte", dice Jennifer Azlant. "Pero nadie elige este tipo de supervivencia".

El oto√Īo pasado, Jennifer se puso en contacto con la cofundadora de Dinner Party, Carla Fern√°ndez, para confirmar que estaba capacitada para asistir a una reuni√≥n: "Hab√≠a sobrevivido a tantas capas complicadas de p√©rdida y marcado tantas casillas en el formulario de admisi√≥n, que no estaba segura de d√≥nde encajar√≠a", dice. En lugar de pedir ayuda, se ofreci√≥ a ayudar a los dem√°s compartiendo los conocimientos del trabajo terap√©utico y la investigaci√≥n individual que hab√≠a realizado. Pero Carla no lo acept√≥. Dice Jennifer: "Le pregunt√© c√≥mo pod√≠a contribuir, y se limit√≥ a decirme: 'Deja que te retengamos un

minuto'".

La Cena de gala la ha mantenido desde entonces.

Grupos de Buen Dolor

Con más de 4.000 miembros activos en más de 100 ciudades, The Dinner Party ayuda a poner en contacto a personas que han sufrido una pérdida, aunque de momento de forma virtual. "Lo vemos como una forma de construir una familia cuando no se tiene necesariamente una", dice el cofundador Lennon Flowers.

Aquí hay otros tres recursos que pueden ayudarte en el camino.

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Fundado por Sheryl Sandberg tras la muerte de su marido, este grupo ayuda a las personas a desarrollar la resiliencia, tanto frente a la adversidad como en su vida cotidiana.

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Tanto los que han perdido a un ser querido como los profesionales que atienden a los afligidos pueden obtener ayuda para encontrar recursos gubernamentales, así como servicios de ayuda en caso de crisis y mucho más.

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Este art√≠culo apareci√≥ originalmente en el n√ļmero de noviembre de 2020 de Good Housekeeping. Suscr√≠base a Good Housekeeping aqu√≠.

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