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La experiencia de la quimioterapia durante COVID-19 me ha dado muchas cosas que agradecer

La experiencia de la quimioterapia durante COVID-19 me ha dado muchas cosas que agradecer

En febrero me diagnosticaron un c√°ncer de mama con receptores de estr√≥geno positivos, uno de los tipos de c√°ncer de mama m√°s frecuentes en las mujeres de hoy. El 31 de marzo, cuando se program√≥ la intervenci√≥n quir√ļrgica ambulatoria para extirpar dos min√ļsculos tumores -uno en la mama derecha y otro en un ganglio linf√°tico- en el hospital Mount Sinai de Manhattan, la ciudad de Nueva York llevaba 11 d√≠as cerrada por el nuevo brote de coronavirus.

Los resultados de la biopsia, entregados seis d√≠as despu√©s de la intervenci√≥n por teleconferencia de mi cirujano de mama, revelaron que no quedaba c√°ncer. Me dijeron que el tratamiento postoperatorio consistir√≠a en cinco semanas de radiaci√≥n para garantizar un 93% de posibilidades de que el c√°ncer no reaparezca en 10 a√Īos. Mi compa√Īero Paul me abraz√≥ mientras yo exultaba: "¬°Sin quimio!".

La experiencia de la quimioterapia durante COVID-19 me ha dado muchas cosas que agradecer

Pero a mediados de abril, mi caso fue transferido a un onc√≥logo que orden√≥ un "MammaPrint", una prueba gen√≥mica que examina la actividad de 70 genes de una muestra de tejido de c√°ncer de mama para predecir la capacidad de un c√°ncer de mama en fase inicial de hacer met√°stasis en otras partes del cuerpo. Desgraciadamente, obtuve una puntuaci√≥n alta, lo que significaba que, antes de la radiaci√≥n, tendr√≠a que someterme a ocho rondas de quimioterapia para mantener mi pron√≥stico estelar. Como la quimioterapia me dejar√≠a inmunodeprimida, tendr√≠a que aislarme, excepto para las pruebas quincenales de COVID-19 seguidas de los tratamientos de quimioterapia. Y con la norma de no acompa√Īamiento impuesta por el hospital, tendr√≠a que soportar la experiencia de estar conectada a una v√≠a intravenosa durante horas y horas sola.

La noticia me pareci√≥ surrealista y aterradora. Tal vez como consecuencia de ser hija de supervivientes del Holocausto destetados con historias sobre Auschwitz, siempre he sido c√≠nica, oscura y creyente en la superstici√≥n jud√≠a de la kina hora : si esperas un resultado positivo, el mal de ojo te matar√°. Las escasas ocasiones en las que he canalizado a Pollyanna para acabar con mis esperanzas y sue√Īos aplastados no han hecho m√°s que reforzar mi determinaci√≥n de seguir siendo negativa.

Después de aceptar mis miedos, la gratitud que empezó a inundarme fue restauradora para el alma.

Aun as√≠, me di cuenta de que, en mi estado vulnerable, dejar que mi mente vagara por los pasillos de los peores escenarios improbables ser√≠a kriptonita emocional. Lo √ļltimo que necesitaba era caer en una espiral negativa de miedo y dolor. Obviamente, soportar la quimioterapia durante una pandemia no estaba en mi lista de cosas por hacer en la vida, pero tambi√©n pod√≠a optar por considerarme afortunada por tener la oportunidad de soportar la quimioterapia durante una pandemia. Por supuesto, eso no quiere decir que durante los meses posteriores a la pandemia, a los enfermos de c√°ncer se les neg√≥ la cirug√≠a o el tratamiento debido a que los hospitales estaban inundados de pacientes con COVID-19. Dehecho, un editorial del 19 de junio del director del Instituto Nacional del C√°ncer, el Dr. Norman Sharpless, preve√≠a un exceso de casi 10.000 muertes en los pr√≥ximos 10 a√Īos por c√°ncer de mama y colorrectal debido a la pandemia. Pero decid√≠ que deb√≠a centrarme en lo positivo, ya que los estudios demuestran que las pacientes de c√°ncer de mama que eligen la gratitud en lugar de la melancol√≠a experimentan un bienestar psicol√≥gico y una adaptaci√≥n m√°s f√°cil al tratamiento.

Como psicoterapeuta en la pr√°ctica privada, he pasado 13 a√Īos ayudando a los pacientes a sacar sus demonios, a sentarse con los sentimientos aterradores que han pasado toda la vida reprimiendo, y en √ļltima instancia - con suerte - a tomar un mejor control emocional de sus vidas. Me di cuenta de que el mensaje que les inculco sin cesar ("No puedes evitar los factores de estr√©s. Lo √ļnico que puedes controlar son tus acciones y reacciones...") podr√≠a funcionar tambi√©n para m√≠. Cuando acept√© mis miedos y me esforc√© por buscar momentos de triunfo en lugar de caer en la autocompasi√≥n por la soledad, la ansiedad y la monta√Īa rusa de efectos secundarios que acompa√Īaban a cada sesi√≥n de quimioterapia, la gratitud que empez√≥ a inundarme fue reconstituyente para el alma.

Estoy encantada de haber completado recientemente mis ocho rondas, pero también me siento bendecida por la experiencia que me abrió a tantas lecciones valiosas. Estas son sólo algunas de las experiencias y conocimientos que hicieron que la quimioterapia durante COVID-19 no sólo fuera soportable, sino emocionalmente gratificante:

Descubrí que mi pelo no define mi feminidad.

Como la pandemia me impidió visitar a mi estilista de toda la vida, los miembros de mi grupo de apoyo al cáncer de mama en Facebook me sugirieron que me afeitara la cabeza y convirtiera la experiencia en un ritual de empoderamiento. Como me explicó una amiga, "estás naciendo de nuevo".

Cuando mi pelo empez√≥ a caer de la cabeza como una cascada, le dije a Paul: "Es la hora". Me zumb√≥ los escasos mechones casta√Īos varados obstinadamente a lo largo de mi cuero cabelludo mientras escuch√°bamos "You Make Me Feel Like a Natural Woman" de Aretha. A trav√©s de mi visi√≥n llorosa pronunci√©: "Sois historia, c√©lulas cancerosas". Una vez rapados, Paul y yo bailamos al ritmo de "Aquarius/Let the Sunshine In" de la Quinta Dimensi√≥n mientras √©l susurraba: "Tu cara est√° a√ļn m√°s bonita ahora".

Ahora, cuando me miro al espejo, no veo el pelo que me falta, sino la delicadeza de mi rostro que mi pelo siempre hab√≠a ocultado. Ah, ¬°y agradezco todo el dinero que me he ahorrado en champ√ļ!

Encontré la alegría en decir "no puedo".

Siempre he sido una persona del tipo A, que persigue cuatro objetivos a la vez. Un ejemplo: Un día después de la operación de pecho, ya tenía la agenda llena de citas de trabajo. Después de los primeros tratamientos de quimioterapia, decidí que los efectos secundarios eran lo suficientemente manejables y volví a mantener mi rutina habitual.

Pero entonces mi chispa empez√≥ a convertirse en una bombilla parpadeante, unida a episodios de hiperventilaci√≥n, fatiga extrema y n√°useas. Lo √ļnico que quer√≠a eran los medicamentos y mi almohada. As√≠ que hice lo inaudito: Cancel√© el trabajo. Cuando recuper√© las fuerzas, en lugar de lanzarme a las citas con los pacientes, le√≠. Escuch√© podcasts. Me di un atrac√≥n de televisi√≥n. Verme obligada a decir "no puedo" result√≥ ser una oportunidad en lugar de una privaci√≥n.

Mis amistades se profundizaron.

Cuando mi mundo se redujo a un apartamento de una sola habitación y a las instalaciones médicas, al principio suspiraba por los largos almuerzos con mis amigos llenos de mimosa. Pero pronto mis amigos empezaron a ponerse en contacto conmigo semanalmente, si no a diario, e incluso a enviarme por correo postal obsequios muy atentos, como escritorios portátiles y fresas cubiertas de chocolate. Si mi vida no se hubiera visto interrumpida por esta prueba, no me habría dado cuenta de que una vida plena no tiene por qué implicar restaurantes y vacaciones en la playa, sino que mi corazón se expande para acoger todo el amor que se me ofrece.

Encontré apoyo en mi increíble equipo de quimioterapia.

Al principio, nada, ni siquiera la cirug√≠a, me asustaba tanto como la perspectiva de la quimioterapia, especialmente la perspectiva de la quimioterapia sin la comodidad de un ser querido a mi lado. Pero la amabilidad y la sensibilidad de Claire, Jillian y el resto de mi equipo de quimioterapia de veintea√Īeros enmascarados fue un b√°lsamo mientras me pasaba horas enteras viendo c√≥mo se me met√≠an toxinas por v√≠a intravenosa en el brazo. Les preguntaba c√≥mo aguantaban las enfermeras el COVID-19 y qu√© hac√≠an en su tiempo libre. Mi equipo aplaud√≠a mientras yo marcaba otra sesi√≥n completada: S√≥lo faltan tres.

Atesoro el recuerdo de mi √ļltima sesi√≥n reci√©n terminada: Traje las galletas de chocolate de Tate y bailamos mientras "tocaba la campana", una ceremonia de graduaci√≥n que marca el final del curso de quimioterapia de un paciente.

Aprecio mi salud m√°s que nunca.

Casi peor que la quimioterapia era saber que dos d√≠as despu√©s experimentar√≠a diversos grados de n√°useas, fatiga extrema, falta de aliento y mareos ocasionales. Los f√°rmacos que me proporcion√≥ mi equipo para tratar las n√°useas sol√≠an ser bastante eficaces. Sin embargo, mi intermitente falta de energ√≠a o de deseo de hacer otra cosa que no fuera estar inconsciente no s√≥lo era debilitante sino desalentadora. ¬ŅMi "remedio"? Recordarme constantemente a m√≠ mismo: "Esta mierda acabar√°". A medida que el malestar retroced√≠a, me deleitaba con los deliciosos momentos de alegr√≠a, alivio y paz. Sentirse bien f√≠sicamente ya no es algo que d√© por sentado, sino que lo veo como un regalo.

Sé que al final de este duro camino, estaré bien.

En abril me un√≠ a grupos en l√≠nea organizados por Gilda's Club y Share, y r√°pidamente escuch√© docenas de historias de personas que luchaban contra el c√°ncer recurrente y/o metast√°sico. Amigos de la vida real y de Facebook me contaron experiencias similares. Tambi√©n est√° mi paciente de veintitantos a√Īos, que pas√≥ de ser una corredora de marat√≥n a ser una "persona de largo recorrido" de COVID-19, con cicatrices en los pulmones y da√Īos en el coraz√≥n, una tragedia de la que rezo para que se recupere.

A menudo les digo a mis pacientes que no jueguen al "juego de la comparaci√≥n" porque, desde la distancia, la vida de otras personas puede parecer mucho mejor que la tuya. Pero ahora, cuando comparo mi pron√≥stico a largo plazo de no recidiva del c√°ncer en 10 a√Īos con los retos a los que se enfrentan otros, siento que me ha tocado la loter√≠a de la salud, y puedo apreciar de verdad todo lo que tengo que agradecer, en lugar de centrarme en lo negativo.

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