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Cómo lo hacen los mejores amigos Deja de lado al Dr. Seuss

Lo que importaba √©ramos nosotros. Todos los a√Īos, una, dos o tantas veces como fuera posible, los tres nos reun√≠amos, jug√°bamos juntos, nos qued√°bamos a dormir en casa y siempre habl√°bamos hasta altas horas de la noche, casi siempre con helado.

Y esto ocurr√≠a todos los a√Īos sin falta antes de que nos encarg√°ramos de nuestros horarios. Primero fue la guarder√≠a, as√≠ que no tuvimos que planificarla. Luego lo planearon por nosotros. Un viaje de 8 semanas a trav√©s del pa√≠s para adolescentes al que nuestros padres se rieron y nos apuntaron para dejarnos tirados durante todo un verano. Cada uno de nosotros procede de una familia de 4 hijos, as√≠ que les perdonamos cuando nos convertimos en padres.

Luego una casa compartida en Martha's Vineyard antes de la universidad durmiendo las tres en la misma habitaci√≥n durante 8 semanas, hablando hasta altas horas de la noche sobre nuestras escapadas con novios y citas. Era el a√Īo en que se filmaba Tibur√≥n, as√≠ que ten√≠amos historias. Yo preparaba s√°ndwiches de lengua en el Deli para Richard Dreyfuss y Holli se dejaba conquistar por el guapo y demasiado mayor Roy Scheider en su trabajo de cocteler√≠a y Deb conduc√≠a una excursi√≥n en calesa y se enamoraba de un pez gordo local.

Luego lleg√≥ la universidad y nos separamos, pero no por mucho tiempo. Nos encontramos cada verano e incluso durante los primeros trabajos en Nueva York y Boston. Hicimos que funcionara. Nos casamos y tuvimos hijos y a√ļn as√≠ hicimos que funcionara.

Holli y su marido se mudaron al pueblo en el que mi marido y yo habíamos comprado nuestra primera casa y nuestros hijos empezaron juntos el ciclo desde la guardería hasta el instituto y compartimos amigos y fue fácil seguir conectados. Y Debby venía de visita desde Boston o nosotros la visitábamos a ella.

Nos reunimos a medida que los ni√Īos crec√≠an y, por supuesto, para cada gran acontecimiento feliz y triste. No hace falta planearlo.

Todos los a√Īos, durante 6 d√©cadas, hicimos que funcionara. Al menos hasta Covid. ¬°El maldito Covid! Y por primera vez los tres estuvimos 18 meses, casi 2 a√Īos, sin estar juntos como tr√≠o. El zoom estaba bien, pero no era suficiente.

Pero cuando Covid nos permiti√≥ planificar, nos unimos en torno al golf. Holli hab√≠a empezado mucho antes que nosotros. Ella nos hab√≠a ense√Īado las cuerdas. A los 50 a√Īos todos √©ramos golfistas. Y eso se convirti√≥ en el nuevo grito de guerra para una visita.

Friends golfing

En abril, Debby nos envió un mensaje de texto: "Sé que es pronto, pero estoy rezando para que no haya peligro de que vengáis a mi invitado de julio", y milagrosamente al día siguiente era mi invitado y teníamos nuestro plan de pijamada de 3 días.

Nuestros calendarios y el mundo amenazaban con interferir. Holli tenía que irse al extranjero por un viaje de trabajo, pero volvería a tiempo. Y ni siquiera se inmutó ante las 7 horas de viaje desde su casa de verano en Nueva York hasta el Cabo. Simplemente lo hizo. La Variante Delta estaba surgiendo y nosotros estábamos recelosos, pero no nos desanimamos.

Y entonces allí estábamos, mágicamente, juntos.

"¬ŅQu√© hay de diferente en esta visita que no nos hayamos preguntado?"

"¡Mucho! Estuvimos atentos, decididos, nos comprometimos plenamente a salvar el espacio para nosotros a pesar de la presión del mundo exterior."

Y durante la visita hubo muchas oportunidades para que fuera contraproducente.

Deb me había comprado mis chocolates favoritos. "Por favor, no los dejes fuera o Kacey (el perro) se los comerá".

"No te preocupes, seguro que me los comer√© todos enseguida, toda la caja". Pero no lo hice. Y mientras tom√°bamos el caf√© de la ma√Īana, Kacey estaba en mi habitaci√≥n comiendo corteza de chocolate negro con almendras.

"Mierda, se los comió".

Deb iba a arreglar esto: "Conseguiré que vomite, estará bien". Y Kacey estaba masticando pan empapado en peróxido de hidrógeno que Deb le estaba dando para que volviera a vomitar.

"OMG - no podemos irnos a jugar al golf" dije, "me quedar√© con ella. ¬ŅY si se muere?"

"De ninguna manera", insistió Deb, que hizo gala de su magia para conseguir que un vecino revisara al cachorro.

Y por si fuera poco, los ni√Īos tambi√©n necesitaban cosas. Llamaban por tel√©fono. Pero eso tambi√©n tendr√≠a que esperar y les enviaron un mensaje: "Lo siento, no puedo hablar, ¬Ņpuedo llamarte m√°s tarde?".

"Pero mam√°, tengo una pregunta".

"Estoy con mis compa√Īeros".

Pero, no fuimos totalmente despiadados. Bajamos el puente que cruza el foso de nuestro castillo de la novia por breves momentos. Facetime con los nietos, por supuesto, las tres caras asomando en la pantalla arrullando a los ni√Īos, y luego BYE BYE (por ahora).

"¬ŅPuedes recogerme en el ferry, tengo un barco m√°s temprano?", me escribi√≥ mi marido. Por fin nos hab√≠amos aventurado a cenar y est√°bamos a punto de sentarnos.

"Lo siento, no puedo, Sólo sentarse con Deb y Holli, usted entiende, tomar un Uber". Holli dijo, Podemos ir a recogerlo. Y fue entonces cuando se cristalizó lo que era diferente.

"No, un √ľber no es gran cosa, √©l est√° muy bien con eso. Costar√° 20 d√≥lares y estar√° en casa en 15 minutos, pero tenemos esta noche al aire libre en este restaurante, s√≥lo nosotros. No quiero renunciar a esto cuando un Uber ser√° suficiente".

Y eso nos llevó a ponerle nombre, a ponerle nombre a lo que habíamos estado haciendo. Habíamos creado un espacio sagrado para nuestra amistad. Habíamos reservado, vigilado y creado una barricada virtual a nuestro alrededor. Un castillo de amigos con un foso y un puente levadizo cerrado que nos encargábamos de abrir y cerrar.

Fue la llamada de atención de la cuarentena.que nos hizo darnos cuenta de lo que nos habíamos reservado durante toda nuestra vida.

"¬°Nuestro tiempo juntos es sagrado!".

Y hablamos de lo f√°cil que es dejarlo escapar. Nos dejamos arrastrar por las necesidades de nuestras familias y mascotas y por los mensajes de texto que hay que responder. Pero, estuvimos atentos y mantuvimos NUESTRO espacio con cari√Īo.

Y esa √ļltima noche, la tercera, nos sentamos y hablamos y hablamos en la cena sobre esto y sobre el paso del tiempo y c√≥mo nos las arreglamos para honrar nuestro tiempo especial juntos. Y, despu√©s, paseamos por las calles de Edgartown con nuestros helados de moca manteniendo nuestra tradici√≥n.

La √ļltima ma√Īana y Holli a√ļn no se hab√≠a levantado -as√≠ que- Deb y yo saltamos sobre su cama.

"S√≥lo nos quedan 3 horas m√°s.... ¬°√Ānimo! Vamos a la playa en bicicleta".

Pero no se acabó cuando nos despedimos en el ferry.

Los mensajes de texto comenzaron de inmediato y volvimos a ser nosotros... ¬°m√°s all√° del Dr. Seuss!

friends Biking

F: "No me gusta cuando te vas, en ese barco o en ese coche. No me gusta cuando est√°s demasiado lejos.

D: Yo tampoco, yo tampoco.

H: ¬ŅPero te gustamos en un carro o te gustamos cuando nos tiramos pedos o te gustamos cuando jugamos a las cosquillas o te gustamos cuando hacemos cosquillas? Te quiero aqu√≠ y all√° y en todas partes!

D: A mí sí me gusta que estemos en un carro, no me gusta cuando nos tiramos pedos, a veces en el pico, pero siempre cuando hacemos cosquillas.

F: Os quiero a los dos en el agua en una isla y en mi cama. Y me gusta todo lo que habéis dicho los dos. Me gusta haceros panecillos y huevos escalfados y tostadas y nunca me importa quién ha comido más. No me gusta cuando tu perra se come mi chocolate y luego tiene que vomitar, pero sí me gusta que haga pis y caca como una tormenta ¡Pero me gustaría que me devolvieran mis chocolates ahora, así que por favor, vuelve y tráeme algunos de inmediato porque no puedo esperar otro día!.

D: Me encanta que estemos en el agua, me encanta que estemos en los enlaces, me encanta quedarme a dormir, pero agradecería que hubiera cepillos de dientes en los lavabos. Me encanta sentarme y hablar y hablar ya sea en la cubierta la playa o en un paseo. No esperemos más, necesito estar con los dos a los que adoro.

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