Perfumes sólidos, la revolución echa stick



Me iba de viaje. O volvía, ya no lo recuerdo bien. Estaba en el aeropuerto, en unas de esas tiendas dutty free en las que puedes comprar desde una vaca de Milka con chocolatinas hasta una botella de whiskey de 30 años. Pero a mi esos artículos no me interesan, son los de belleza los que atraen toda mi atención. Me lo paso bomba porque puedo tocar y probar todos los productos, y no es lo mismo que ir al Corte Ingles (y que conste que me parece el paraíso del consumo) en donde tienes en la espalda dos chicas preguntándote cosas, y a mi me gusta que me den libertad.

Pero bien, a lo que iba, en la parte de perfumes hice parada obligatoria y descubrí que dos de mis perfumes favoritos, Lola y Daisy, ambos de Marc Jacobs, tenían una monísima versión sólida. El de Daisy viene encerrado en un anillo y Lola en un colgante ¡qué buena idea! es la forma perfecta de llevar tu fragancia en el bolso sin que tengas el temor de que ésta se desparrame y fastidie todos tus enseres, con la consiguiente pérdida del producto ¡qué desperdicio!

Creo que es la forma mejor de repasar el perfume a lo largo del día. Y es que empezamos la jornada oliendo de maravilla y conforme van pasando las horas la fragancia desaparece, así que es estupenda esta manera de retocarla. Y además es tan monaaaaaa... ¿Cómo se pude resistir uno a este packaging tan precioso?

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