Ashley Greene perfecta tras sudar la gota gorda en el gimnasio





Asheley, quién fuera tú, chica. Cuando yo salía del gym (hubo un tiempo en el que me apunté y hasta fui un par de veces) mi cara era lo menos parecida a la de esta chica. Entera colorada, aún resoplando y queriendo morirme. Era un panorama difícil de ver, creedme. Nada que ver con esta chica, con esa blancura que parece que le ha quedado impregnada tras haber interpretado a la vampira Alice Cullen.

Quizás la chica, al salir de la ducha tras haberse machacado en la elíptica, se haya maquillado, pero no lo creemos, somos más partidarios de la idea de que su estado natural es la perfección. Qué suerte tienes, jodía...

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