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Más allá del frío: Los beneficios de los baños de hielo

TIPOS DE TERAPIA CON AGUA FRÍA

¿Conoces esa sensación de shock que recorre tu cuerpo cuando te metes en una ducha fría? Y tu reacción es alejarte del agua fría (¡lo más rápido posible!) y subir la temperatura. Pues resulta que ese escalofrío helado es algo de lo que quizá no deberías huir...

Las investigaciones sugieren que la exposición al agua fría aporta beneficios físicos y mentales. Sumerjámonos en los detalles de los baños de hielo y exploremos la multitud de ventajas que ofrecen para tu cuerpo y tu mente.

Tipos de terapia con agua fría

Inmersión

en agua fría

El tipo de terapia más conocido, los baños de hielo y las inmersiones en agua fría son formas de inmersión en agua fría. Por lo general, esta técnica consiste en sumergir el cuerpo de cuello para abajo en agua helada durante 5-15 minutos. Si vive en un lugar con inviernos fríos, dese un chapuzón en su lugar de veraneo habitual durante el invierno para aprovechar sus beneficios. O simplemente llene la bañera de su casa con agua a la temperatura más fría y rellénela de hielo para que esté más fría.

Duchas fr

ías

Las duchas frías son una práctica refrescante que consiste en permanecer bajo el agua más fría durante 5-15 minutos. Considerada una forma de inmersión en agua fría, esta rutina vigorizante ofrece una manera rápida y eficaz de aprovechar los beneficios de la terapia con frío.

Para los que se inician en el mundo de la terapia con agua fría, una ducha fría de 30 segundos puede ser una introducción suave si te sientes valiente.

Baños de contraste

Esta práctica consiste en alternar la inmersión en agua fría y caliente y se utiliza a menudo para lesiones deportivas o distensiones musculares, contribuyendo a la recuperación general.

Método Wim Hof

Creado por el atleta holandés Wim Hof, este método combina ejercicios de respiración, exposición al frío y meditación. Aunque aún no hay pruebas concluyentes, entre sus posibles beneficios figuran la disminución de la respuesta al estrés y la mejora de la función cardiovascular.

Según Wim Hof, los baños de hielo regulares ofrecen una plétora de beneficios, desde la recuperación física hasta la pérdida de peso y el aumento de la actividad parasimpática. La estimulación del nervio vago, conectado a los órganos vitales a través del sistema nervioso parasimpático, puede influir positivamente en trastornos como la ansiedad, la depresión y los problemas intestinales.

Beneficios de la exposición al agua fría

Aumenta la

recuperación

Muchos atletas lo recomiendan. La exposición al agua fría, como en los baños de hielo, es una maravilla para después del entrenamiento. No se trata sólo de sentirse bien por el subidón de endorfinas; se trata de la recuperación muscular. El descenso de la temperatura ayuda a reducir las agujetas y a aumentar la recuperación. ¿Cómo? La exposición al frío reduce las enzimas que se liberan cuando los músculos se dañan, lo que contribuye al proceso de curación.

2. Alivia

los músculos doloridos

Los baños de hielo te hacen sentir bien, sobre todo después de un entrenamiento intenso. La inmersión en frío proporciona alivio a los músculos doloridos y ardientes. Cuando te cueste caminar después de un día de piernas en el gimnasio, no puedes dejar de probarlo para aliviar los músculos doloridos.

3. Reduce la inflamación

Los baños de hielo son conocidos por su capacidad para reducir la inflamación. Al enfriar las cosas después del ejercicio, está limitando la respuesta inflamatoria, lo que significa menos molestias y una recuperación más rápida. Todos salen ganando si se quiere optimizar el rendimiento y minimizar las molestias después del ejercicio.

4. Aumenta la energía y el estado de ánimo

Aunque puede que empieces la actividad con miedo y aprensión, darse un chapuzón en agua fría aumenta la dopamina. Si aguantas, seguro que te sube el ánimo y te llena de energía.

Cada vez que te das un chapuzón en agua fría, no es sólo un acto sencillo; es una elección inteligente para tu salud en general. Ya sea para aliviar los músculos doloridos o para obtener un impulso de energía o de ánimo, estas sencillas prácticas tienen mucho que ofrecer.

En un mundo ajetreado y lleno de estrés, estos hábitos con agua fría pueden suponer una gran diferencia, ya que te permiten refrescar el cuerpo y despejar la mente. Enfrentarse al frío no consiste solo en soportar un poco de incomodidad; se trata de desbloquear un montón de beneficios que pueden hacer que te sientas mejor en muchos sentidos.

Así que la próxima vez que te des un chapuzón de frío, ya sea en un baño helado o una ducha rápida de agua fría, recuerda que no sólo te estás enfrentando al frío, sino que estás eligiendo una práctica respaldada por la ciencia, para estar más sano y más fuerte.

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