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Soy enfermera titulada y trabajé en una tienda de pruebas y cribado de COVID-19

Soy enfermera titulada y trabajé en una tienda de pruebas y cribado de COVID-19

Emily Luther, de 40 a√Īos, es una enfermera titulada (RN) de Brandon, Mississippi, que estuvo en una misi√≥n de crisis por el virus COVID-19, viajando y trabajando fuera de su estado natal en Fort Lauderdale, Florida. All√≠, trabaj√≥ en las pruebas de detecci√≥n del COVID-19 en un centro de pruebas y cribado que posteriormente se transform√≥ en un hospital m√≥vil.

Mi primer d√≠a en el centro de detecci√≥n fue interesante: conoc√≠ a nuevos amigos y compa√Īeros de enfermer√≠a, a los m√©dicos y a las enfermeras que estaban en el centro con nosotros. Ese d√≠a vinieron un pu√Īado de pacientes. La mayor√≠a con la preocupaci√≥n de haber estado expuestos a COVID-19 por un amigo o compa√Īero de trabajo. Los sentimientos del d√≠a variaron desde la preocupaci√≥n por la exposici√≥n de m√≠ mismo, la salud de las personas que ven√≠an, hasta el agotamiento de estar fuera en el calor de Florida durante 12 horas.

Estuvimos cuatro d√≠as completos en el centro de cribado de la tienda de campa√Īa (el centro de cribado estaba originalmente abierto las veinticuatro horas del d√≠a, luego se inici√≥ la reconstrucci√≥n para la transici√≥n del lugar al hospital m√≥vil). A todos se nos dijo que este es el cambio que se est√° produciendo, y no se presentaron otras opciones en ese momento (unas semanas m√°s tarde, se presentaron opciones para cambiar de ubicaci√≥n, como ciudades, si se deseaba). Nuestro emplazamiento se hizo mucho m√°s grande, con capacidad para albergar a m√°s pacientes.

La transición fue un poco nerviosa. Hubo sin duda muchos momentos de gran ansiedad y momentos de incertidumbre con lo que supondría la transición, exactamente qué tipos de pacientes vendrían y exactamente qué tipo de atención se nos pediría. Todos nos habíamos inscrito para formar parte de las instalaciones de pruebas y cribado, por lo que el cambio a una posible enfermería de cabecera fue un cambio inesperado. Nuestras instalaciones pasaron de ser un centro de detección móvil a un hospital móvil con capacidad para acoger a 250 pacientes, incluidos dos respiradores, para aliviar la carga de los hospitales locales.

Por desgracia, volví a casa antes de que el propio hospital móvil empezara a aceptar pacientes. Sinceramente, no sé si esto era la norma o no, ya que era mi primera misión de viaje.

Soy enfermera titulada y trabajé en una tienda de pruebas y cribado de COVID-19 emily luther

Mi horario en la obra era de 6:30 a 19:00 horas, todos los días. Durante la reconstrucción, estaba de guardia durante ocho horas cada día. Los días de espera los pasaba en nuestro hotel. Antes de esta misión, mi jornada habitual era de seis a diez horas diarias, así que los días de doce horas eran un cambio.

La evaluación de los síntomas en el lugar implicó la comprobación de las constantes vitales, que incluyen la presión arterial, la temperatura, el pulso, la respiración y los niveles de oxígeno. La temperatura y los niveles de oxígeno son muy importantes para controlar a los pacientes de COVID-19, además de preguntar a los pacientes qué síntomas de enfermedad estaban experimentando: tos, fiebre, problemas para respirar, por nombrar algunos.

Los pacientes se acercaban a nuestra carpa principal, la carpa de bienvenida/triaje, se les daba una mascarilla para que se la pusieran -si no la ten√≠an ya-, se les dirig√≠a a los puestos de desinfecci√≥n de manos y luego entraban en la carpa de bienvenida. Una vez dentro de la carpa, una enfermera les pedir√° su nombre, fecha de nacimiento y edad, y les dar√° un n√ļmero, si es necesario. A continuaci√≥n, se les dirig√≠a a una enfermera de triaje, que les preguntaba qu√© s√≠ntomas presentaban, tos, fiebre, falta de aire, dificultad para respirar, etc., y comprobaba sus constantes vitales, como se ha indicado anteriormente. La enfermera de triaje determinar√≠a si el paciente debe ser atendido por una enfermera, o por el m√©dico, o si necesita un tratamiento urgente. Las enfermeras y los m√©dicos realizaban una evaluaci√≥n f√≠sica exhaustiva y determinaban a partir de ah√≠ si el paciente pod√≠a irse a casa para ponerse en cuarentena y controlar los s√≠ntomas, si necesitaba hacerse pruebas y dar informaci√≥n sobre el lugar de las pruebas o, en casos urgentes, ir a urgencias. Una ambulancia y los param√©dicos estaban en el lugar para cualquier transporte necesario a un hospital local.

Definitivamente no hay nada más fuerte que el vínculo de una comunidad de enfermeras.

En los d√≠as de trabajo, todo el mundo estaba bastante agotado al final del d√≠a. Pero hab√≠a mucho tiempo para desarrollar amistades y un sentido de comunidad juntos. Esas amistades y ese sentido de comunidad continuaron desarroll√°ndose incluso en nuestros d√≠as de espera. Definitivamente, me acerqu√© m√°s a los amigos y compa√Īeros de trabajo con los que fui y tambi√©n desarroll√© nuevas amistades para toda la vida. No hay nada m√°s fuerte que el v√≠nculo de una comunidad de enfermeras.

Ahora, estoy de vuelta en casa. Volví a casa el 12 de abril después de dos semanas y media en Fort Lauderdale. Después de una cuarentena de 14 días y otra semana en casa, he vuelto a mi trabajo en casa trabajando en el postoperatorio y el preoperatorio en un centro de endoscopia con un horario limitado. El proceso de limpieza entre pacientes es extenso y por lo tanto ralentiza el flujo de pacientes, lo que a su vez nos permite programar menos pacientes diarios por médico. El uso del EPI es específico para el área que se te asigna cada día.

Ahora que estoy en casa, me gustaría que la gente de a pie supiera realmente lo grave que es este virus y lo mucho que están renunciando y arriesgando tantas enfermeras, médicos, terapeutas respiratorios y todo el personal sanitario para que el pueblo estadounidense salga adelante.

Viajar como enfermera durante la primera y, con suerte, √ļnica pandemia que ver√° mi generaci√≥n -formar parte de ella, por peque√Īa que sea- es bastante abrumador de asimilar a veces.

Despu√©s de formar parte de ella, y de estar realmente en ella, durante m√°s de dos semanas (18 d√≠as en total), el mayor aspecto positivo ha sido la propia experiencia. Viajar como enfermera durante la primera y, con suerte, √ļnica pandemia que ver√° mi generaci√≥n -ser parte de ella, por peque√Īa que sea- es bastante abrumador a veces. Fue una gran experiencia que no podr√≠a haber hecho sin mis amigos, compa√Īeros de trabajo y de enfermer√≠a que tambi√©n estaban all√≠ - y mi familia desde lejos, especialmente mi marido. Lo que me ha dado fuerzas para ponerme en peligro todos los d√≠as es mi fe en que Dios vela por m√≠, muchas oraciones de mi familia y mis amigos, y el hecho de que ten√≠a varios amigos trabajando all√≠ conmigo desde casa.

Sinceramente, los pr√≥ximos meses a√ļn no est√°n claros. Con tantos cambios, casi diarios, la vida como la conoc√≠amos a principios de marzo de 2020 puede que nunca vuelva a ser como antes. Poco a poco, mi trabajo aqu√≠ en casa est√° trabajando para volver con seguridad a una nueva normalidad, el trabajo de mi marido est√° abriendo de nuevo su calendario de viajes, que hab√≠a sido suspendido, y con suerte la escuela se reanudar√° en el oto√Īo, en un entorno de aula m√°s normal. En este momento, estamos tratando de centrarse en mantenerse saludable, y mirando hacia adelante a no hay tareas de educaci√≥n en casa en l√≠nea, y orando por un potencial de vacaciones de verano.

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